
Cómo lograr una curado adecuado con luz UV-C
Piense en las lámparas UV utilizadas en la impresión industrial como algo más que simples bombillas. En realidad, son el “interruptor” que activa el proceso de curado del tinte. Estas lámparas están diseñadas para emitir una energía específica que hace que el tinte y los recubrimientos se endurezcan al instante.
Si hay algún error en la longitud de onda o en la intensidad de la luz, el resultado será una superficie pegajosa o, peor aún, un tinte que no se adhiere bien al material. Eso significa que tendrá que desechar toda la producción.
Potencia, velocidad y el “punto óptimo”
Cuando hablamos de sistemas UV a gran escala, todo se reduce al equilibrio entre la potencia y la longitud del tubo. Si aumentamos la potencia, obtendremos mayor intensidad de luz. En otras palabras, podemos aumentar la velocidad de la cinta transportadora y aun así lograr un curado perfecto. Utilizamos mezclas específicas de vapor de mercurio para alcanzar los rangos de 365 nm a 405 nm. ¿Por qué? Porque ese es el rango óptimo que permite que la luz penetre profundamente en el tinto, fijándolo permanentemente en el sustrato.
El problema del calor
Utilizamos cuarzo fundido de alta pureza para las carcasas de las lámparas, ya que permite que la luz UV pase sin ser absorbida. Pero aquí está el problema: cuando se utiliza más potencia en un tubo más corto, esta se calienta rápidamente. Es necesario contar con sistemas de enfriamiento adecuados. Si el tubo se sobrecalienta, el cuarzo puede dañarse o la vida útil de la lámpara disminuirá drásticamente. Es un compromiso que hay que manejar.
Manteniendo todo en funcionamiento
La buena noticia es que estas lámparas están diseñadas para reemplazar fácilmente a las lámparas existentes. Nos tomamos mucho tiempo asegurarnos de que el contacto entre los electrodos sea perfecto. Nadie quiere una lámpara que parpadee o que se dañe después de una semana de uso.
Una última cosa: revise la duración de uso de las lámparas. Incluso si todavía parecen brillantes, el mercurio se degrada con el tiempo y el cuarzo se opaca. La salida de luz disminuye. Siempre recomiendo reemplazarlas antes de que lleguen al límite de uso. Es mucho más barato reemplazar una lámpara que lidiar con impresiones inconsistentes en miles de lotes.