
Hacer que la curado por UV funcione en su taller textil
El curado por UV es, en esencia, el proceso mediante el cual las resinas líquidas se convierten en polímeros sólidos. Utilizamos estos sistemas de lámparas modulares para casi todo: desde el recubrimiento inicial de las fibras hasta la impresión final en las prendas. El objetivo es lograr que el material líquido se solidifique rápidamente… realmente rápido.
Configuración adecuada del sistema
La ventaja de los sistemas modulares es que se puede ajustar la intensidad de las lámparas según la velocidad a la que se mueve la banda transportadora. Si la banda transportadora se mueve a 50 metros por minuto, una sola lámpara no será suficiente. Se necesitan varias lámparas para asegurarse de que la tela reciba la cantidad adecuada de luz UV.
Construimos estos sistemas con módulos intercambiables por una razón: porque las lámparas se dañan con el tiempo. Cuando una lámpara deja de funcionar, basta con reemplazarla. No es necesario desmontar todo el sistema y perder toda una tarde de producción.
Pero aquí está el problema: el calor. Las lámparas de alta potencia curan más rápido, pero también generan mucho calor infrarrojo. Si no se tiene cuidado, se puede dañar la tela o deformar los materiales sintéticos. Se trata de encontrar un equilibrio. Se necesitan ventiladores de refrigeración que puedan eliminar ese calor del material tan pronto como llegue a él.
Elección de las longitudes de onda y reflectores
Dependiendo de la tinta o recubrimiento que se utilice, se necesitarán diferentes longitudes de onda. La luz UV de onda corta es ideal para obtener superficies duras, pero si se trabaja con telas gruesas, se necesitan longitudes de onda más largas para que la luz penetre profundamente en la tela.
Tampoco se debe pasar por alto a los reflectores. Ellos son fundamentales para que la luz llegue al material. Utilizamos aluminio pulido o recubrimientos dieléctricos para reflejar la luz de vuelta hacia la tela. Si la geometría de los reflectores no es correcta, aproximadamente el 30% de la luz se desperdicia en el aire. Eso significa desperdiciar energía y ralentizar el proceso de curado sin motivo.
Compromisos a tener en cuenta
Aunque los sistemas modulares son flexibles, no son “listos para usar” de forma sencilla. Los cables se vuelven un lío, y hay que lidiar con varios tipos de balastos y fuentes de alimentación. Si el panel eléctrico no está bien equilibrado, se pueden producir parpadeos o patrones irregulares en el proceso de curado. Es un buen sistema, pero hay que pagar ese nivel de versatilidad con más tiempo invertido en la configuración y en la gestión de los cables.