
En la zona de impresión, las telas sensibles al calor no permiten ningún tipo de error. Si se utiliza una lámpara convencional a base de mercurio, esto provocará encogimiento, daños en la superficie de la tela y errores en la alineación de los colores, incluso antes de que la tinta tenga tiempo de secarse. Por eso hemos desarrollado un sistema UV de fuente fría: así, la tinta puede secarse sin que el sustrato se caliente excesivamente.
Lo que realmente importa
La lámpara está ajustada para emitir luz en un rango espectral controlado, centrado en 395 nm. Esto permite que los fotoiniciadores presentes en las tintas UV funcionen correctamente, además de controlar la radiación infrarroja. La intensidad lumínica máxima es de 12 W/cm², con una uniformidad del ±8% en toda la área de curado. La salida energética se mantiene estable dentro del 3% durante 8,000 horas. La densidad energética total es constante, entre 600 y 800 mJ/cm², dependiendo de la velocidad de impresión. El tubo de arco de cuarzo y el reflector recubierto de dicróico ayudan a mantener el calor alejado del sustrato. Además, el diseño libre de ozono simplifica el sistema de ventilación.
Por qué funciona bien con telas sensibles al calor
Los beneficios son evidentes: la temperatura del sustrato se mantiene por debajo de 45°C, lo que evita distorsiones y asegura una buena alineación de los colores. Se logra una polimerización uniforme en toda la anchura de la impresión, incluso a velocidades de 150 m/min, sin que haya problemas de adherencia. Menos estrés térmico también contribuye a mantener la textura y la fidelidad de los colores. Además, el consumo de energía disminuye, lo que prolonga el intervalo entre reemplazos de la lámpara, reduciendo así el tiempo de inactividad.
Detalles prácticos que no se pueden ignorar
El uso de un sistema de curado a fuente fría debe integrarse adecuadamente con la impresora: el recorrido de la banda de impresión, la geometría del reflector, etc. De lo contrario, no se logrará la intensidad lumínica deseada. Asegúrese de que las líneas de absorción de los fotoiniciadores de su tinta coincidan con 395 nm. También verifique que el sistema de enfriamiento y el flujo de aire estén adaptados al diseño de la lámpara.
Con miras al año 2026, es necesario planificar todo con antelación. Defina claramente los procedimientos para el final de vida útil de las lámparas y las normas locales relacionadas con la eliminación de lámparas que contienen mercurio. Asegúrese además de que su documentación cubra información sobre el número de horas de uso de las lámparas, los registros de producción y los detalles relacionados con los residuos generados.